Así que ya tenía clara mi idea de estudiar Ingeniería de Caminos en Granada y que el lugar dónde viviría ese primer año convenía que no fuera un piso compartido con estudiantes desconocidos o incluso conocidos.
¿Por qué? Para alguien que no está acostumbrado a hacerse de comer, de planchar y lavar la ropa, de mantener limpia una casa, etc, inciarse en esas tareas justamente el año en el que te inicias en una carrera complicada como Caminos no suele dar buen resultado. Si eres muy capaz y ordenado/a, te encantan las tareas del hogar o ves que no te van a suponer ningún contratiempo, pues tú mismo, pero yo quise seguir este sabio consejo de centrarme por completo en la carrera el primer año y el segundo, si me iba bien, decidir otras opciones de habitabilidad.
Así que ahora me quedaba la fase de buscar un alojamiento donde estudiar y vivir, que se me ofrecieran el mayor número de "comodidades" (facilities), como lavado de ropa, comida todos los días, incluso merienda si fuera posible, ambiente de trabajo, horario de limpieza, etc.
Estuve mirando varios colegios mayores y residencias, y no fue fácil decidirse por alguno de ellos. El CM Cisneros, el CM Loyola, el CM Santa Cruz La Real, el Isabel la Católica, el Bartolomé y Santiago, u otras residencias como el Pilar, etc. Si eres chica ya sabes que hay otros colegios mayores, pues la mayoría de éstos tienen su complementario, aunque otros son mixtos.
No era fácil la decisión, algunos tenían muy buenas instalaciones, otros estaban más próximos a la Escuela, otros ofrecían un buen horario de entradas y salidas, de comidas, etc.
Pero algo me decía que debía seguir buscando, y fue al salir de la Escuela de Ingenieros de Caminos donde había ido a preguntar unas cuestiones administrativas, me topé de frente con un singular edificio de ladrillo visto que tenía aspecto cuarentón. Me acerqué con la intuición de que se trataba de una residencia universitaria y efectivamente, así fue.
Se trataba del Colegio Mayor Albayzín, un Colegio Mayor que es Obra corporativa de una institución católica, el Opus Dei. ¡Claro, al principio ni idea de lo que era eso del Opus Dei!, pero me lancé a ver el colegio y a solicitar información.
La primera impresión fue positiva, porque me prestaron atención y me dieron toda la información que necesitaba. Uno de la dirección del Colegio me enseñó las instalaciones y me habló del ambiente de trabajo que hay en el colegio y cómo los horarios buscan ayudar al aprovechamiento del tiempo, especialmente de los alumnos de primero que suelen llegar más despistados y pueden acabar descubriendo la noche granadina y olvidarse de estudiar durante el primer año.
Sinceramente, a mi lo de los horarios del CM Albayzín me da igual, porque no he sido nunca ave nocturna y siempre he preferido aprovechar la luz del día para salir a la montaña (mi gran pasión) o para estudiar y trabajar. Así que sin problema por los horarios.
Además, ¡qué carajo!, mis padres pagando más de 700 euros al mes para que el niño estudie en Granada la carrera de sus sueños y el niño venga a salir de marcha y a suspender miserablemente... No, no estaba dispuesto a colaborar en esa estafa que muchos amigos y compañeros cometen en sus años de universidad.
Por cierto, eso es un asunto a tener en cuenta a la hora de decidir dónde estudiar, me refiero a qué ciudad, porque en Madrid una mensualidad de un colegio mayor rara vez baja de los 1000 euros, mientras que en Granada aún no llegan a los 750 en la mayoría de los colegios.
jueves, 12 de marzo de 2009
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